Mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo, te doy hasta mis suspiros, pero no te vayas mas.
Si algun día decidieras, alejarte nuevamente de aquí, cerraría cada puerta, para que nunca pudieras salir.
Te regalo mis silencios, te regalo mi nariz, yo te doy hasta mis huesos, pero quedate aquí.
Porque eres tu mi sol, la fe con que vivo, la potencia de mi voz, los pies con que camino, eres tu amor, mis ganas de reír, el adios que no sabre decir, porque nunca podre vivir sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario